Una lista práctica de lo que hay que mirar, preguntar y verificar antes de transferir el dinero.
Comprar un equipo industrial de segunda mano es, casi siempre, una buena decisión económica: se paga una fracción del precio de un equipo nuevo y el plazo de entrega se mide en semanas, no en meses. Los problemas rara vez vienen de la máquina. Vienen de lo que nadie comprobó a tiempo.
Esta guía recoge lo que conviene revisar antes de transferir el dinero, en el orden en que suele importar.
Pide una foto nítida de la placa. Da el número de serie, el año real de fabricación, la potencia, la tensión y la frecuencia. Es el único documento que no se puede maquillar en un anuncio.
Dos comprobaciones que ahorran disgustos: que el número de serie coincida con el que figura en la documentación, y que la tensión y la frecuencia sean compatibles con tu instalación. Una máquina de 400 V y 50 Hz en un país que trabaja a 60 Hz puede necesitar cambios que cuestan más que el descuento que te hicieron.
Las horas de trabajo importan, pero importa más otra cosa que casi nadie pregunta: cuánto tiempo lleva parada. Una máquina que ha estado dos años sin moverse en una nave húmeda puede tener juntas secas, guias oxidadas y electrónica que no arranca, aunque su contador marque pocas horas.
Pregunta la fecha del último uso real y, si es posible, pide un vídeo de la máquina en marcha. Treinta segundos de vídeo valen más que diez fotos.
Suena a trámite y es donde más operaciones se caen. Equipos en leasing, en renting o pignorados no se pueden vender sin cancelar antes la carga. Pide confirmación por escrito de que el vendedor es el propietario, de que puede disponer del bien y de que no existen cargas pendientes.
Si falta documentación, no es necesariamente motivo para descartar el equipo: es motivo para ajustar el precio y para saber qué tendrás que reconstruir después.
Que un equipo sea usado no elimina las cuestiones de seguridad ni de marcado. Y hay un matiz que sorprende a muchísimos compradores: una modificación sustancial puede convertir a quien la hace en responsable como si fuera el fabricante. Si piensas reformar la máquina, adaptarle un robot o cambiarle el sistema de seguridad, consulta antes las implicaciones.
Desconfía de quien te asegure a la ligera que un equipo "cumple". Lo que se puede afirmar es qué documentación existe. El resto se verifica.
Como regla práctica: si el equipo supera los 20.000 euros, o si está en otro país, o si su parada te dejaría la producción bloqueada, contrata un técnico independiente. Suele costar entre unos cientos y unos pocos miles de euros, y es barato comparado con comprar un problema.
Lo que debe verificar: arranque en frío, funcionamiento bajo carga, geometría y precisión en máquina-herramienta, desgaste de elementos críticos, estado de la electrónica y coherencia entre lo declarado y lo que ve.
Este es el error más caro de todos. El precio del equipo es solo una parte del coste. Antes de cerrar el precio, pide presupuesto de transporte con datos reales: peso, dimensiones, puntos de izaje, condiciones de acceso a la nave y si hace falta desmontaje, grúa o embalaje especial.
Un centro de mecanizado que cabe en un camión estándar y una línea que exige desmontaje y transporte especial no juegan en la misma liga. Y acuerda por escrito el Incoterm y el lugar exacto: quién carga, quién asegura y desde qué punto asume el riesgo cada uno.
El pago va del comprador al vendedor, directamente o mediante un servicio de depósito profesional independiente. Un intermediario serio no custodia el dinero de la compraventa.
Y una advertencia que merece la pena repetir: si a mitad de la negociación recibes un correo pidiendo cambiar la cuenta bancaria, no pagues. Verifica el cambio llamando a un teléfono que ya conocieras antes, nunca respondiendo a ese mismo hilo. Es el fraude más común del sector y sigue funcionando porque llega justo cuando la operación ya inspira confianza.
Valida antes de firmar la clasificación arancelaria, los aranceles aplicables y los requisitos del país de destino. En equipos de alta precisión o de sectores sensibles, comprueba además si aplican controles de exportación: hay máquinas perfectamente legales cuya exportación a determinados destinos requiere licencia.
Si el vendedor responde a esas cinco con naturalidad, la operación tiene buena pinta. Si esquiva dos o más, el precio debería bajar o la conversación debería terminar.
Preparamos esta información antes de publicar un activo, coordinamos las inspecciones con técnicos independientes y ayudamos a pedir presupuestos de transporte con datos reales. No certificamos equipos ni custodiamos el dinero de la compraventa: acompañamos el proceso para que las dos partes lleguen al cierre sin sorpresas.
Si estás buscando un equipo concreto, cuéntanos qué necesitas y lo buscamos en nuestra red. Si tienes uno parado, te damos una primera opinión de mercado en 24-48 horas laborables.
Según lo que busques, entra directo a centros de mecanizado y CNC, a embotellado y envasado o a generadores. Antes de cerrar, mira quién responde del marcado CE y cuánto cuesta el transporte. Si prefieres ver la máquina funcionando antes de pagar, organizamos la inspección.
Esta guía es información general y no sustituye al asesoramiento técnico, legal, fiscal ni aduanero para una operación concreta.