Organizamos la visita, la prueba en marcha y la verificación de la documentación, con perito independiente cuando el importe lo justifica.
Comprar una máquina industrial a distancia, con seis fotos y la palabra del vendedor, es la forma más rápida de perder dinero en este sector. No porque la gente engañe a menudo, sino porque lo que no se pregunta no se cuenta: el cuentahoras que se reinició, el eje con holgura, el PLC sin repuestos, la máquina que lleva tres años parada bajo una lona.
Por eso organizamos la inspección antes de que el dinero se mueva. Ver la máquina, verla funcionar y ver sus papeles.
Te decimos cuál creemos que necesitas según el importe y el tipo de equipo. En una máquina de cinco mil euros, pagar un peritaje no tiene sentido; en una línea de doscientos mil, no pagarlo tampoco.
Un informe con lo que se ha comprobado y lo que no se ha podido comprobar, fotos y vídeo del equipo en marcha, las lecturas tomadas, y una lista clara de los puntos débiles detectados con su posible impacto en coste. Sin adornos: si algo está mal, aparece en el informe aunque la operación se caiga.
Ese informe también sirve para negociar. Un desgaste documentado es un argumento de precio, no solo un motivo para retirarse.
Somos bróker: cobramos cuando una operación se cierra. Una inspección que destapa un problema nos cuesta dinero a corto plazo. Aun así la recomendamos siempre, porque una máquina que llega y no funciona termina en una reclamación, en un cliente perdido y en una reputación dañada, y eso cuesta mucho más que una comisión.
Si tienes una máquina en el punto de mira, aquí o en cualquier otro sitio, escríbenos y te decimos qué nivel de comprobación tiene sentido. Puedes ver lo disponible en el inventario, pedirnos que la busquemos, o repasar antes la guía de compra y las preguntas frecuentes.
La inspección recoge lo observado en el momento de la visita y no sustituye a una garantía. Los peritajes firmados los emite un técnico independiente bajo su propia responsabilidad.