Quién responde de qué, qué pasa con los equipos anteriores a 1995 y por qué modificar una máquina puede convertirte en su fabricante.
Es la pregunta que más veces frena una compra a mitad de camino: «esta máquina, ¿tiene CE?». Y detrás casi siempre hay un miedo razonable: que llegue el equipo, venga una inspección de trabajo y el problema sea tuyo.
Esta guía explica cómo funciona de verdad, sin tremendismo y sin quitarle importancia. No sustituye al criterio de un técnico ni al de tu servicio de prevención, pero te evita comprar a ciegas.
El marcado CE no es un sello de calidad ni una certificación que otorgue un organismo. Es la declaración del fabricante de que la máquina cumple la legislación europea que le aplica. Va acompañado de una declaración CE de conformidad, un documento firmado, y del manual de instrucciones en el idioma del país donde se use.
Una máquina con la pegatina CE pero sin declaración de conformidad está incompleta. Y una pegatina se compra por internet, así que el documento vale mucho más que el adhesivo.
La obligación de marcado CE para maquinaria se hizo exigible en el Espacio Económico Europeo a partir de 1995. De ahí salen dos mundos distintos:
En la práctica: una máquina de 1988 se puede comprar y usar legalmente, pero puede necesitar resguardos, paradas de emergencia o enclavamientos actuales. Eso cuesta dinero y hay que presupuestarlo antes de cerrar el precio, no después.
Este es el punto que casi nadie mira y el que más disgustos da.
Si compras una máquina con CE y la modificas de forma sustancial —le cambias el control, le añades un robot, la integras en una línea con otras máquinas, alteras su función o creas un riesgo nuevo— la conformidad original deja de cubrirte. A efectos prácticos, pasas a ser tú el fabricante de esa máquina modificada: te toca a ti evaluar riesgos, documentar y firmar la nueva declaración.
Lo mismo ocurre cuando juntas varias máquinas para que funcionen como un conjunto: ese conjunto es una máquina nueva a ojos de la normativa, aunque cada pieza traiga su CE.
No es motivo para no comprar. Es motivo para saber en qué te metes y cuánto cuesta, antes de negociar.
Aquí el cambio es grande. Cuando traes una máquina de Estados Unidos, China, Brasil o Reino Unido y la introduces por primera vez en el mercado de la UE, la estás poniendo tú en el mercado. Las obligaciones del fabricante recaen sobre el importador.
Eso significa que tú tienes que asegurarte de que el equipo cumple, reunir la documentación técnica, emitir la declaración de conformidad y colocar el marcado. Una máquina americana excelente y barata puede dejar de serlo cuando sumas la adecuación y la documentación.
Antes de comprar fuera, pide presupuesto de adecuación a un técnico y mételo en tu cuenta. Es la diferencia entre una ganga y un problema.
Si el vendedor no tiene la declaración, no es el fin del mundo, pero sí un argumento de precio: reponerla implica trabajo técnico. Que la falta de papeles se refleje en lo que pagas.
La Directiva 2006/42/CE, que es la que rige hoy, será sustituida por el Reglamento (UE) 2023/1230, aplicable según el calendario previsto a partir de enero de 2027. Entre otras cosas aborda la ciberseguridad, el software que influye en la seguridad y la documentación en formato digital.
Para una compra de segunda mano hoy no cambia lo esencial, pero conviene tenerlo presente si el equipo se va a integrar o modificar en los próximos años. Confírmalo con tu técnico: los calendarios de aplicación se ajustan.
Cuando preparamos la ficha de un activo pedimos al vendedor la documentación y decimos en la ficha qué hay y qué no. Si una máquina no tiene declaración de conformidad, lo pone. Preferimos que lo sepas antes y decidas tú, a que lo descubras cuando el camión ya está descargado.
No somos organismo de control ni firmamos conformidades: eso lo hace un técnico competente. Lo que sí hacemos es que el asunto aparezca sobre la mesa a tiempo, y ponerte en contacto con quien pueda evaluarlo.
La guía de compra cubre el resto de la revisión: placa, horas reales, propiedad y cargas, formas de pago. Si te preocupa el estado real del equipo, mira cómo organizamos la inspección antes de comprar. Y si ya tienes una máquina en mente, escríbenos y te decimos qué documentación conviene exigir en ese caso concreto.
Esta guía es información general y no constituye asesoramiento jurídico ni técnico. La evaluación de conformidad de un equipo concreto corresponde a un técnico competente, y los requisitos pueden variar según el país y el uso previsto.